Renault Clio II Jean Ragnotti: la esencia más pura del RS

Dentro de la segunda generación del Clio, la familia Renault Sport ya ofrecía una base muy seria en forma de Clio RS 172. Sin embargo, para los más puristas, Renault decidió ir un paso más allá con una versión que rendía homenaje al piloto de rallies Jean Ragnotti y, sobre todo, a una forma de entender la conducción: ligera, directa y sin artificios.
El Clio II Jean Ragnotti partía del RS convencional, pero aplicaba una receta muy clara: menos peso, más sensaciones. Para ello se eliminaban elementos de confort como el aire acondicionado, algunos aislantes acústicos o determinados equipamientos eléctricos. El resultado era un coche más espartano, pero también más conectado con el conductor.
A nivel mecánico no había cambios en cifras —seguía utilizando el conocido 2.0 atmosférico de 172 CV—, pero sí en el comportamiento. La reducción de peso y una puesta a punto específica del chasis hacían que el coche se sintiera más ágil, más vivo y más exigente. Era un Clio que pedía manos, pero que también devolvía mucho más a cambio.

Estéticamente, la versión Jean Ragnotti también tenía su carácter propio. El color azul exclusivo combinado con llantas blancas evocaba claramente el mundo de los rallies, mientras que la ausencia de ciertos elementos exteriores reforzaba su imagen de coche funcional, casi de competición.
Hoy, el Clio Ragnotti es una de esas versiones que encarnan una filosofía cada vez más rara: la de los deportivos ligeros y sin filtros. No era el más cómodo ni el más equipado, pero precisamente por eso se ha convertido en uno de los Clio más especiales y valorados por los aficionados.
Renault Clio II Sport Team: el equilibrio entre deportividad y uso diario

Dentro de la gama Clio II Renault Sport, no todas las versiones buscaban la radicalidad del Ragnotti. El Clio II Sport Team representaba justo el enfoque contrario: mantener toda la esencia deportiva del RS, pero sin renunciar al confort y al equipamiento.
Partiendo del Clio RS 182, esta versión se posicionaba como una alternativa más completa y equilibrada. A nivel mecánico no había cambios —seguía presente el conocido 2.0 atmosférico de 182 CV—, pero sí en el planteamiento general del coche. Aquí no se buscaba reducir peso, sino ofrecer un conjunto más utilizable en el día a día.

La gran diferencia del Sport Team estaba en su equipamiento. Incorporaba elementos ausentes en versiones más radicales como el aire acondicionado, mejores acabados interiores o sistemas de confort que hacían el coche más agradable en uso cotidiano. Era, en esencia, un RS “completo”, pensado para quien quería deportividad sin sacrificios.
Estéticamente mantenía la imagen agresiva propia de los Renault Sport, pero con una presentación algo más discreta y menos enfocada al mundo de la competición que el Ragnotti. No buscaba parecer un coche de rally, sino un utilitario deportivo bien equipado.
El resultado era un Clio que ofrecía lo mejor de ambos mundos: prestaciones y sensaciones deportivas, pero con la comodidad suficiente para usarlo a diario. Una versión que, sin ser la más extrema, supo encontrar un equilibrio muy valorado por muchos conductores.